También se registraron explosiones en Riad y en una instalación del petrolero estatal Aramco en el este de Arabia Saudita. Trump advirtió que “los hutíes se están portando muy mal”.
La coalición liderada por Arabia Saudita que lucha contra los hutíes aliados de Irán atacó este martes instalaciones petroleras en Yemen, incluida la capital Saná, en respuesta a la ofensiva más mortífera en años en territorio saudita. Poco después de la confirmación de los bombardeos en Yemen, se escucharon explosiones en la capital de Arabia Saudita, Riad, y en una instalación del gigante petrolero estatal Aramco en el este del país.
Los hutíes aseguraron que Arabia Saudita atacó una instalación petrolera en Saná, luego de que la coalición liderada por Riad pidiera a los civiles abandonar la zona en su primera orden de evacuación para la capital yemenita desde la reanudación de los combates. Horas más tarde el vocero de la coalición liderada por Arabia Saudita, el general Turki al Maliki, confirmó en X que atacaron instalaciones de crudo en la capital de Yemen y afirmó que golpearon objetivos en las provincias de Saada y Dhamar, en el oeste de Yemen.
Un corresponsal de la agencia AFP en Saná reportó haber escuchado una explosión, mientras que una alerta en el canal de televisión Al Masira -afín a los hutíes- señaló que “la agresión saudita tiene como objetivo la empresa petrolera en Al Sabaha, al oeste de Saná”. Por temor a un desabastecimiento, muchos civiles corrieron a hacer fila en las estaciones de servicio de Saná tras la advertencia de la coalición.
Consecuencias “desastrosas”
Arabia Saudita, el mayor exportador de crudo del mundo, siguió bajo ataques este martes y, además de las últimas explosiones reportadas, durante la jornada la coalición afirmó que sus fuerzas interceptaron tres drones al norte de Riad. Después informaron que destruyeron dos misiles en el este del país, uno sobre Dhahran, donde está la sede de la petrolera Aramco, y otro que amenazaba a la ciudad de Harad. La coalición también reportó que interceptó tres misiles sobre Riad y el sur del reino.
Arabia Saudita apoya militarmente al gobierno yemenita desde 2015 en la guerra civil contra los hutíes, un conflicto que ha provocado una profunda crisis humanitaria en uno de los países más pobres del mundo. El Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) advirtió que una intensificación de las hostilidades tendría consecuencias “desastrosas” para decenas de millones de personas, y la Organización Mundial de la Salud afirmó que los casos sospechosos de cólera se triplicaron en Yemen en tres semanas.
El presidente del Consejo de Liderazgo Presidencial del Yemen, Rashad al Alimi, prometió este martes seguir adelante con la ofensiva militar gubernamental “Amanecer del Yemen” contra los rebeldes chiíes hutíes y calificó de “irreversible, sin importar los sacrificios” la decisión de acabar con su dominio. Al Alimi acusó además a los hutíes de “prolongar la guerra y ampliar” los ataques contra ciudades, países vecinos y rutas de navegación internacional.
La guerra civil de Yemen, que enfrenta a los hutíes apoyados por Irán con el gobierno yemenita respaldado por una coalición liderada por Arabia Saudita, se reactivó en julio en medio del conflicto que sacude a Medio Oriente y a los mercados energéticos. Los ataques de los hutíes, un movimiento proiraní que controla buena parte de Yemen y lleva más de una década en conflicto con Arabia Saudita, escalaron el fin de semana y un ataque contra el aeropuerto de Riad dejó 13 muertos.
“Los hutíes se están portando muy mal”
Los combatientes proiraníes también buscan ejercer una presión económica con ataques contra petroleros en el mar Rojo, la ruta alternativa de exportación de Arabia Saudita ante el bloqueo impuesto por Irán al tránsito por el estrecho de Ormuz desde el inicio de la guerra en Medio Oriente. Esta estrategia afecta los precios del crudo en todo el mundo y el presidente Donald Trump acusó el martes a los hutíes de intentar “hacer subir los precios del petróleo” antes de las elecciones legislativas de mitad de mandato en Estados Unidos, que se celebran en noviembre.
La gran mayoría de las encuestas pronostican que el bando republicano del presidente estadounidense perderá el control de la Cámara de Representantes, debido al descontento de los estadounidenses ante el aumento de los precios, en particular de la gasolina.
“Los hutíes se están portando muy mal”, escribió Trump en su red Truth Social, aunque sin dejar claro si eso significaba un mayor apoyo militar para Arabia Saudita. El republicano acusó a los rebeldes de reanudar los ataques por orden de Irán tras un periodo de relativa calma posterior a los ataques estadounidenses en Yemen el año pasado. Preguntado sobre si había abordado con el príncipe heredero de Arabia Saudita, Bin Salman, los ataques de los insurgentes, apenas respondió: “Sí, he hablado con él”.
Arabia Saudita sufre esta ola de ataques en un momento en que ya sufría las consecuencias del conflicto regional. Según el Fondo Monetario Internacional (FMI), el país cerrará el año con una contracción del 3,3 por ciento de su PBI, cinco puntos menos que la previsión realizada en julio. Esa estimación no incorpora el impacto de los ataques más recientes ni la toma de control por parte de los hutíes del estrecho de Bab el Mandeb y de la costa yemenita sobre el mar Rojo, factores que podrían agravar aún más las dificultades económicas del reino.
