En un escenario de creciente tensión política y social, la Confederación General del Trabajo (CGT) ha decidido endurecer su postura frente a las políticas del Gobierno nacional.
Tras una reunión virtual de su Consejo Directivo, la cúpula sindical confirmó la realización de un paro general de 24 horas en todo el territorio nacional. Esta medida de fuerza, que se llevará a cabo sin movilización al Congreso, busca sentar un precedente de rechazo absoluto a la reforma laboral impulsada por la gestión de Javier Milei, marcando un hito en la relación entre el sindicalismo tradicional y la administración libertaria.
El eje central que explica el endurecimiento de la central obrera es el avance legislativo del proyecto de modernización laboral en la Cámara de Diputados. El malestar sindical se focaliza, con especial énfasis, en la modificación del régimen de licencias médicas. Según el articulado propuesto, se reduciría el porcentaje del salario que perciben los trabajadores en casos de enfermedad o accidentes que no estén vinculados directamente a la actividad laboral. Este punto es considerado por la CGT como un ataque directo a los derechos adquiridos, lo que precipitó la decisión de avanzar con la huelga el mismo día en que se inicie el tratamiento del proyecto en el recinto.
La fecha exacta del paro está sujeta a la dinámica parlamentaria. El oficialismo busca sesionar este jueves 19 de febrero, por lo que, de confirmarse el debate para esa jornada, la huelga se hará efectiva ese mismo día. No obstante, si las negociaciones políticas obligan a postergar el tratamiento para la semana siguiente, la fecha del paro se trasladará automáticamente para acompañar la discusión en Diputados. El objetivo de la central obrera es claro: que el sonido de la protesta sea el silencio de una Argentina paralizada mientras los legisladores debaten el futuro del marco laboral.
Uno de los datos más críticos de la jornada será la paralización total del transporte público durante las 24 horas que dure la medida. La confirmación del respaldo de la Unión Tranviarios Automotor (UTA) resulta decisiva, ya que garantiza que no habrá servicio de colectivos en todo el país. A esta situación se suma la adhesión de los gremios estratégicos que componen la estructura de movilidad de la Argentina:
- Unión Tranviarios Automotor (UTA): Sin servicio de colectivos urbanos, de corta, media y larga distancia.
- Unión Ferroviaria y La Fraternidad: Los trenes no funcionarán debido a la adhesión de los trabajadores y los maquinistas.
- Confederación Argentina de Trabajadores del Transporte (CATT): Afectará a los sectores de camioneros, pilotos, aeronavegantes, taxistas y personal marítimo y fluvial.
- Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA): Los vuelos comerciales se verán cancelados por la adhesión de los pilotos.
- Sindicato de Peones de Taxis: El servicio de taxis se verá interrumpido durante toda la jornada.
- Unión General de Asociaciones de Trabajadores del Transporte (UGATT): Refuerza la inactividad en los diversos ramales del sector.
Cabe destacar que, hasta el momento, los metrodelegados no han confirmado si el servicio de subte de la Ciudad de Buenos Aires se sumará a la medida de fuerza.
Adhesión masiva en la industria, el comercio y el sector público
El impacto de la huelga se extenderá mucho más allá del transporte. Diversos gremios industriales de gran peso han confirmado su participación, lo que detendrá la producción en fábricas y plantas de todo el país. Entre los sectores que cesarán actividades se encuentran:
- Industria: Metalúrgicos, mecánicos, construcción, alimentación, textiles y petróleo.
- Comercio: La adhesión será general, aunque el impacto podría ser dispar según la provincia y la modalidad de apertura que decidan los propietarios.
- Sector Público: Empleados estatales nacionales, provinciales y municipales suspenderán sus tareas.
- Bancos: No habrá atención en entidades públicas ni privadas.
- Educación: Docentes y personal educativo se suman a la huelga, lo que derivará en la suspensión de clases en gran parte de las jurisdicciones.
- Salud: El funcionamiento será limitado, garantizándose únicamente la atención de guardias mínimas y emergencias.
La CGT apuesta a una demostración de fuerza que logre una paralización amplia y contundente. Con este esquema de adhesiones, las actividades más golpeadas serán el transporte de cargas y pasajeros, la actividad en escuelas y universidades, el funcionamiento de bancos y organismos públicos, así como la producción en industrias y fábricas. En los grandes centros urbanos, la falta de transporte y la adhesión del comercio auguran una jornada de persianas bajas y calles vacías, en lo que representa el desafío más importante de la central obrera hacia la reforma laboral del gobierno de Javier Milei.