La confirmación de la Ley de Amnistía por parte del chavismo volvió a encender el debate sobre la situación de los presos políticos en Venezuela. En ese contexto, la reacción pública de María Alexandra Gómez, esposa del gendarme argentino Nahuel Agustín Gallo, resonó con fuerza en redes sociales y puso nuevamente el foco en el drama de las familias que denuncian detenciones arbitrarias.

A través de la red X, Gómez expresó su dolor y su escepticismo frente a los discursos oficiales que invocan la reconciliación. "¿Qué reconciliación puede existir mientras hay inocentes lejos de sus casas?", se preguntó en un mensaje que rápidamente se viralizó y que sintetiza la angustia acumulada tras más de un año de detención.

Un reclamo directo

La esposa del gendarme catamarqueño no se limitó a cuestionar la narrativa oficial. En su publicación, avanzó con una exigencia concreta y urgente: "Si realmente quieren paz, que empiece por la justicia. Liberen a todos los inocentes. Que devuelvan a cada familia la tranquilidad que les arrebataron. Que nos permitan volver a abrazar, a dormir sin miedo, a vivir sin esta angustia que nos consume".

Las palabras no sólo exponen el dolor personal, sino que interpelan directamente a quienes promueven la idea de convivencia y reconciliación. Gómez contrapone el concepto de paz con la realidad de las familias que continúan separadas de sus seres queridos, en un contexto que describe como marcado por la incertidumbre y el sufrimiento cotidiano.

En un tramo especialmente contundente, subrayó: "Nahuel Agustín Gallo es inocente. No tiene que estar un minuto más privado de su libertad".

439 días aislado e incomunicado

Uno de los datos más impactantes de su mensaje es el tiempo transcurrido desde la detención. Según detalló, Gallo lleva 439 días aislado, incomunicado, lejos de quienes lo aman.

Ese número, expuesto con crudeza, funciona como un símbolo del desgaste emocional y psicológico que atraviesan tanto el detenido como su entorno familiar. La mención al aislamiento y la incomunicación agrega una dimensión adicional a la denuncia, ya que describe no sólo la privación de libertad sino también la ruptura de todo vínculo cotidiano.

"Los mismos que hablan de convivencia y reconciliación tienen hoy la oportunidad de demostrarlo con hechos", sostuvo Gómez, marcando una distancia entre las declaraciones públicas y las acciones concretas.

Y remató con una frase que condensa su postura: "La paz no se proclama, se construye con justicia".

En el cierre de su publicación, María Alexandra Gómez dejó una sentencia clara y sin ambigüedades:
"Y la justicia empieza por liberar a Nahuel". La frase final no sólo reafirma la inocencia que atribuye a su esposo, sino que establece una condición básica para cualquier proceso que pretenda presentarse como reconciliador: la liberación de quienes considera detenidos injustamente.

Dos argentinos entre los presos políticos

El caso de Nahuel Agustín Gallo no es el único que involucra a ciudadanos argentinos. Entre los presos políticos aún secuestrados por la dictadura venezolana se encuentran dos argentinos, el gendarme catamarqueño y el abogado Germán Giuliani.

Ambos permanecen privados de su libertad, y sus familias mantienen un reclamo constante por su pronta liberación. Según denuncian, el silencio del chavismo agrava la incertidumbre, al tiempo que cuestionan lo que consideran una ausencia en las gestiones del gobierno argentino.

El reclamo se sostiene día tras día, sin interrupciones, en un escenario donde la confirmación de la Ley de Amnistía abre interrogantes sobre su alcance real y sobre quiénes serán efectivamente beneficiados.

Un debate abierto

La confirmación de la Ley de Amnistía por parte del chavismo fue presentada como un paso hacia la convivencia y la reconciliación. Sin embargo, para las familias de quienes continúan detenidos, el anuncio resulta insuficiente mientras no se traduzca en liberaciones concretas.

El mensaje de María Alexandra Gómez expone esa tensión entre el discurso político y la experiencia personal. Su testimonio no introduce interpretaciones externas ni agrega datos adicionales: se limita a plantear una pregunta que atraviesa a muchas familias en situaciones similares.

"¿Qué reconciliación puede existir mientras hay inocentes lejos de sus casas?", escribió. En esa frase se condensa no sólo el reclamo por la libertad de Nahuel Agustín Gallo, sino también la exigencia de que cualquier proceso de paz tenga como punto de partida la justicia.

Por ahora, Gallo suma 439 días detenido. Y su familia insiste en que la reconciliación, si ha de existir, debe comenzar con un gesto concreto: su liberación.

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