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En un nuevo episodio de La Fórmula Podcast, el neurólogo Conrado Estol desmitificó algunas de las tendencias más populares en salud y longevidad. Explicó por qué los péptidos inyectables no ofrecen los beneficios que suelen prometer en redes sociales, analizó qué suplementos cuentan con verdadera evidencia científica y destacó que la base para una vida más larga sigue siendo la misma: buena alimentación, ejercicio, sueño reparador, manejo del estrés y vínculos sociales.

Además, habló sobre los riesgos de los alimentos ultraprocesados, defendió a la dieta mediterránea como el patrón alimentario con mayor respaldo científico y explicó cuándo suplementos como la creatina, el magnesio o el colágeno pueden ser útiles. También abordó el impacto de los nuevos tratamientos para la obesidad, reveló cuál es el deporte que más se asocia con una mayor expectativa de vida y compartió una reflexión final sobre la importancia de recuperar los hábitos simples que aprendemos desde la infancia.

Conrado Estol es médico neurólogo, especialista en enfermedad cerebrovascular (ACV) y uno de los referentes argentinos en prevención, longevidad y salud cerebral. Se graduó en la Universidad de Buenos Aires y completó su formación de posgrado en prestigiosos centros de Estados Unidos, entre ellos hospitales afiliados a Mount Sinai, la University of Pittsburgh y la Tufts University, donde se especializó en ACV junto a referentes mundiales de la neurología.

Fue pionero en la introducción en Argentina de tecnologías como el Doppler transcraneal y de los tratamientos trombolíticos para el accidente cerebrovascular. Actualmente dirige la Unidad de ACV del Sanatorio Güemes, cuenta con más de 170 publicaciones científicas y es un reconocido divulgador de temas vinculados a la prevención, el envejecimiento saludable y la calidad de vida.

En 2025, fue distinguido como Personalidad Destacada en el ámbito de la Salud por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires en reconocimiento a sus más de cuatro décadas de trayectoria.

—Las redes están inundadas de teorías, suplementos y promesas. Uno de los temas que más se repite son los péptidos inyectables. Se dice que ayudan a recuperarse más rápido, ganar masa muscular, tratar lesiones, reducir la inflamación, dormir mejor e incluso bajar de peso. Pero, antes de hablar de todos esos supuestos beneficios, empecemos por lo básico: ¿qué es un péptido?

—Péptidos es proteína. Péptido es una forma de llamar a una proteína, o sea, a un grupo de aminoácidos. Lo nombro porque no son palabras tan raras, tan ajenas, tan no escuchadas. Y, por otro lado, hay que tener noción en esta época y en esta era en que todo el mundo está con las redes sociales y escucha estas cosas. Existen los aminoácidos, que cuando se juntan forman péptidos, que son las proteínas. Y las proteínas en el cuerpo humano son clave porque tienen todo que ver con cómo funciona tu cuerpo. Si prendemos el microscopio y no veo tu cuerpo, y no me refiero solo a que el brazo se levanta o el hombro se estira, sino a lo que ocurre a nivel celular, proteínas que son las que después se traducen en que el brazo se levanta, el ojo ve, el oído oye y los pies te trasladan. Todo pasa dentro de una célula.

Y el péptido ese del que hablás, intravenoso... ¿Se puede entonces acelerar todo eso, mejorarlo, potenciarlo inyectando proteínas, péptidos, aminoácidos de alguna forma en la vena? Esa es la pregunta. Y eso es lo que la gente habla. Es interesante que en clínicas llamadas de longevidad en Estados Unidos hay más de mil ya. Florecieron los últimos cuatro años. Increíble. No existían. Hace, dejame que exagero, hace 10 años, cero. Cero. En los últimos cinco años se han multiplicado estas clínicas de longevidad donde vas a mantener tu salud. Cuidado, no es un spa. No es nada más que bienestar. Es un lugar que tiene que tener medicina y un conocimiento muy diverso, holístico, que un solo médico, yo no lo puedo tener. Escribo el libro, sí, escribo sobre todo, pero escribo de lo que hacen mis colegas, el especialista cada uno. Entonces, cuidado cuando van a esas, porque muchas de esas clínicas te dicen: 'Te ofrecemos la infusión de péptidos’. No, lamentablemente tengo que decir que inyectarte péptidos en la vena no va a producir los beneficios que se dicen. Hay muchos con muchos nombres distintos. MOTS, que es un acrónimo, la M significa algo, la O algo, la T algo... Epistalon, muy famoso. Pero no van a lograr nada. Cierro diciendo esto: la proteína es fundamental. Y sí, hay que comer proteína. Y de nuevo el extremo, vas al mercado, a la dietética y ves los carteles. En Estados Unidos no sabés lo que es. Todo es estanterías de proteína y proteína.

Ahora, de repente, la proteína es el actor principal de la película. La proteína siempre fue fundamental. Lo que pasa es que de verdad no se le prestaba atención y ahí llegaba la señora o el señor a los 70, 80 o 90 años con muy poca proteína en el cuerpo y eso tiene que ver con la mortalidad. Tenés que tener proteína, si no tenés sarcopenia. Sarcopenia es pérdida de proteína. Entonces, comer proteína en tu dieta de todos los días, no inyectada en la vena, un péptido especial. Sí 1,2 a 1,5, depende de la edad que tenés, el ejercicio que hacés, 1,2 a 1,5 gramos por cada kilo de peso que tenés. Si pesás 70 kilos, multiplicás 70 por 1,5, alguien que esté atlético y haciendo mucho ejercicio, esa es la cantidad de proteína que tiene que comer por día. No es tan fácil, porque una clara de huevo tiene 6 gramos de proteína. Tenés que comer mucha clara de huevo para llegar a tus 90 gramos de proteína. Un bife, una pechuga, un pescado, una porción, tienen un filete, unos 30, 25 gramos de proteína. Sumá, no es tan fácil. Por eso hablábamos también hace un ratito, cuando desayuno le pongo un yogur de esos que hay ahora con alta concentración de proteína en poca cantidad, porque si no, es eso. Y mis hijos, muy atletas, muy grandotes, agregan proteína en polvo. No está mal asegurarse la procedencia, saber que es una buena marca. Son caras, pero si no llegás con la cantidad de gramos de proteína, tomar las proteínas estas en polvo que vienen no es inyectarte en la vena algo que aparte te están cobrando una cantidad que no se justifica, no tiene efecto, ya lo dije, pero además es mucha plata.

La proteína es en polvo para complementar y llegar a tu cantidad necesaria por día, está bien. Si en el supermercado la primera que ves es un filete de lenguado, de merluza, de abadejo, de lo que sea, o sea, proteína del reino animal, o te vas a la verdulería y agarrás legumbres y vas a hacerte un guisito de garbanzos o de lentejas, esas proteínas son invaluables, son las que más valen. Después sí, hay mucha oferta y hay diferencia, porque en los suplementos pasa muchísimo que el mismo suplemento, que puede tener un efecto si no tiene el procesamiento correcto, por ejemplo, la quelación o ser hidrosoluble, todo eso hace que se absorban más. Muchos de estos suplementos que se venden te lo tomás y así como te lo tomaste pasa de largo y no absorbes nada. Entonces, por eso sí hace diferencia la marca, la procedencia, la calidad.

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